Archive for septiembre, 2008

Alicante

vicentmarco septiembre 24th, 2008

Parece que allí nunca pasa nada, es una ciudad grande, de unos 400.000 habitantes, bonita, con playa, con castillo, con buen clima, con aeropuerto, puerto y autopista… Tiene todos los ingredientes para ser una ciudad donde vivir, y aun así es una ciudad anodina.No me entiendan mal, Alicante es preciosa, pero no tiene una gran vida cultural, nunca hacen conciertos que valgan la pena, no tiene equipos en primera división, sus fiestas son una copia de las fallas pero en pequeño… Parece una ciudad de segunda. Y ahora tiene la Volvo Ocean Race que es la bomba… pero es como un segundo plato de la Copa América. Ciudades cercanas como Elche tienen más repercusión con su dama, su palmeral y su misteri; Benidorm con su turismo “cutre”, sus macroconciertos y su Terra mítica; o incluso Alcoy con sus moros y cristianos y su moral.

Alicante se ha convertido en una ciudad tranquila para vivir, un lugar bonito, con buen clima, donde han llegado gentes de toda España, y de todo el Magreb para vivir sin prisas. Voy a estar mucho por Alicante durante las próximas semanas, así que espero descubrir si me equivoco y realmente vale la pena, o si por el contrario es simplemente un lugar donde pasar los días sin más.

Hay maneras de protestar

vicentmarco septiembre 17th, 2008

Recuerdo el Instituto de Torrevieja con sus aulas prefabricadas y sus clases repletas de gente. Y recuerdo que para protestar por el hecho de ser 600 alumnos en un Instituto pensado para 300, la manera que se les ocurrió a los rectores del instituto fue enviar latas de sardinas a la Consellería de Cultura… Una idea que había tenido ya otro Instituto, y que según se decía, habían conseguido su objetivo gracias a colapsar con 20.000 latas, todo el correo de la Consellería. Con tal propósito se ubicó en cada aula un contenedor donde los estudiantes, nosotros, debíamos traer latas de sardinas para ser enviadas.

La metáfora es bonita, la idea genial, pero la colaboración dió para 86 latas después de varios meses de recogida. Latas que fueron enviadas, y que no tuvieron tanto impacto inmediato, aunque a la larga, más por necesidades que por las protestas, se crearon 2 nuevos institutos en la localidad.

Hoy leo en el 20 minutos, que un alemán ha protestado su multa de casi 30.000 euros, pagándola con monedas de 1 céntimo. “las monedas, que estuvieron a punto de reventar el buzón nocturno del Palacio de Justicia, pesaban un total de 63 kilogramos y fueron trasladadas a un cercano banco para ser minuciosamente contadas. El protagonista de la curiosa protesta había sido sancionado con una multa de 292,92 euros por sacar de prisión sin autorización las cartas escritas por un recluso amigo. No faltaba ni un céntimo”

Es curioso, pero ¿Cómo se las ingenió para conseguir 30.000 monedas de céntimo? ¿Cuántas horas pasó en el buzón para depositar sin envoltorio las casi 30.000 monedas?, ¿Quién le ayudó a transportar los 63 kilos?, ¿Intentaría alguien robarle tanta pasta, o directamente pasaría? Nos quedan muchas preguntas por contestar, y una sensación, hay que tener mucho tiempo libre, mucho dinero, y estar muy cabreado.

Amigos para siempre

vicentmarco septiembre 8th, 2008

Como dice la canción In my life de los Beatles ”Though I know I’ll never lose affection, For people and things that went before, I know I’ll often stop and think about them…”

Pues eso me pasa a mi, he vivido en muchos sitios y guardo un buen recuerdo de casi todos. Y especialmente de donde pasé mi infancia, Gandía (ciudad, que no la playa), y de donde me fui a la temprana edad de 12 años. Por aquel entonces los niños de 12 años no tenían ni móvil, ni internet, ni manera de mantener el contacto, así que a mis dos mejores amigos, Bruno y Ginés, les perdí la pista.

Poco a poco se convirtieron en un dulce recuerdo de travesuras infantiles y de compañeros en un colegio donde, seguramente, me pensaría 2 veces si llevar allí a mis hijos (compañeros que esnifaban pegamento…) Perdido el contacto con Gandía, y sin recordar los apellidos de mis antiguos compañeros de aventuras, poco a poco me resigné a dar por imposible el reencuentro… Pero.

Hace dos meses se obró el milagro. No recordaba yo que un verano, seguramente el último que pasamos juntos, vinieron un día al apartamento de la playa (que mi familia todavía conserva). Pues ellos recordaban el lugar, y como quien hace un tentativo sin fe, dejaron una tarjetita en la puerta del apartamento…

El resto es fácil de adivinar, un reencuetro con dos amigos no tiene parangón, si además siguen siendo los chavales buenazos que habitaban en tu memoria, entonces es difícil pedir más. Así que ahora, con la sensación de haber reencontrado dos amigos, he recobrado algo de fe en la humanidad.

Desaparecido

vicentmarco septiembre 1st, 2008

Los obreros desaparecen en agosto (en las ciudades, no en los lugares turísticos donde el ruido puede molestar), así como los montadores de cocinas, los fabricantes de sofás y un largo etcétera. Este mes no existe para mucha gente, y para los que si que existe, pues han de “entender” que es agosto, y resignarse. Curiosamente también desapareció mi último artículo… quiero pensar que fue por unas actualizaciones de servidor, pero es curioso que cuando critico a los chinos y a Bush, desaparezcan misteriosamente los posts.

También desaparece, como si nunca hubiera existido, ese moreno playero que tanto nos ha costado lucir. Desaparece la cara de relax, y vuelven a aparecer las arrugas de expresión, y las de depresión. Es 1 de septiembre, el verano agoniza, las terrazas cierran, las playas se desertizan, los bañadores dejan su lugar a los abrigos, los anuncios de cremas a los de coleccionables, la operación salida a la operación vuelta al cole… Son días duros para los que han estado de vacaciones en Agosto, ya que ahora hay mucho trabajo pendiente…

Al menos siempre te quedaran las fotos… Esas que mirarás una vez cada 2 años delante de alguna visita incómoda. Ciertamente no entiendo porque hacemos tantas fotos, tal vez porque esos lugares visitados también desaparecen de nuestra memoria, y las fotos son su septiembre particular, su vuelta a la normalidad del recuerdo y la rutina.