Pedro “Toto” García
vicentmarco April 3rd, 2008
“Que curioso, yo llamo enfermedad a lo que tu llamas vicio”. Así me respondió el ex-jugador de waterpolo Pedro “Toto” García, cuando le pregunté como hacía para compaginar la actividad deportiva, con la vida nocturna y los vicios.
Su historia se acaba de publicar en un libro titulado Mañana lo dejo que el mismo ha escrito; pero que nadie crea que es una historia sencilla, ni agradable, simplemente porque tenga un final feliz; es una historia dura y complicada que han sufrido otros deportistas y que no siempre tiene el mismo final. (¡Recuperemos en punto y coma!)
Con fragmentos como: “Hice cosas gravísimas, imperdonables, como beber, tomar cocaína, coger a mi hija en brazos, un bebé, porque estaba llorando, y desear que se callase para meterme otra raya. ¿Qué padre hace eso si no está realmente enfermo?”. El libro no deja indiferente, te explica desde como se las apañaba para saltarse los controles antidoping, hasta como degeneraban sus “fiestas”. Ganó las olimpiadas de Atlanta, gano el mundial del 98, tenía muchísimo talento y era un ídolo dentro de las piscinas. Luego pidió ayuda, asumió que estaba enfermo, que su problema no era una simple adicción ni un vicio y poco a poco ha salido del túnel. Ahora trabaja ligado al waterpolo y como terapeuta en un centro de ayuda a “enfermos” como lo fue él. Es todo un ejemplo de superación que desgraciadamente no han podido seguir otros grandes como su compañero Jesús Rollán, El ”Chava” Jiménez o Marco Pantani.
Su historia me recuerda a la de un señor que nos dio una charla durante mis estudios en un instituto de EE.UU. El chico había sido una estrella del instituto y la universidad jugando al fútbol americano; pero cayó en las drogas. Nos contó incluso sus intentos de suicidio, sus operaciones, como abandono a sus hijos… Y después de superar su enfermedad se dedicaba a ayudar a que otros jóvenes no cometieran sus errores. Su historia me impactó mucho y tal vez gracias a historias como estas, yo no he probado nunca las drogas “No hay drogas duras y blandas, unas conducen a otras y cuando entras estás perdido” me decía Toto. Quien también coincidía conmigo en que hay mucha hipocresía y mucha “permisividad” respecto a las drogas, cuyo consumo se está multiplicando.
Oí la entrevista que le hizo De la Morena una noche en ‘El Larguero’ y la verdad es que se me pusieron los pelos como escarpias, sobre todo por la frase que comentas de que deseaba que su hija se callase para dejarla y poder meterse otra raya…
yo la droga más dura que he probado en la vida han sido las mujeres, pese a que en ocasiones he estado rodeado de gente que consume o consumía, aunque debería decirse: les consume o, como a Pantani, El Chava o Rullán, les consumía.
La droga es un maldito cáncer, y hasta que la gente no se entere de que jode vidas enteras…
Bonito post. Efectivamente, la primera droga es la de la hipocresía que nos lleva a mirar hacia otro lado cuando alguien consume a nuestro alrededor. La verdadera carcel la vive mucha gente todos los días utilizando su libertad de elegir para matarse y matar a los que le rodean.
Ben cordialment