Intolerante
vicentmarco February 19th, 2008

Me doy cuenta de que con la edad me estoy volviendo intolerante. No soporto el Reggaeton, el simple hecho de que quien lo escucha o canta no sabe deletrear su título me pone furioso. Cada vez me pongo más nervioso cuando en los informativos de Antena 3 cometen laísmos y leísmos a mansalva (Ayer mismos en una noticia sobre vacas americanas). No tolero a los racistas y mucho menos a los clasistas. Empiezo a detestar las modas, y me aburre tener que estar al día en lo que a “gadgets” electrónicos se refiere. La inmadurez preocupante o la irresponsabilidad me producen ansiedad. Las campañas electorales cada vez me interesan menos. Y no permito que cuestionen verdades absolutas como que el holocausto existió, que el catalán y el valenciano sean el mismo idioma, o que el humo del tabaco también perjudique a la salud.
Será la edad y el tiempo londinense que tenemos hoy en el Mediterráneo, pero hoy tenía ganas de quejarme. Además me quejo aquí en voz baja porque resulta que además, cada vez tengo menos ganas de discutir, ya que no me van a hacer cambiar de opinión política, lingüística, musical o histórica… Cada cual que piemse lo que quiera, pero que me impongan un pensamiento único ¡NO!, y si lo que piensan es opuesto a lo que pienso yo, por favor no me lo cuenten, que no tengo ganas de discutir.

Lo de los leísmos y laísmos es grave, pero más grave es, que Iñaki Gabilondo que goza de una gran reputación suelte una perla como decir que Obama ganó en el estado de Maine, pronunciándolo Maíne de forma literal, a lo castellano y encima acentuando la “i” como si de un hiato se tratase. Me sono tan mal que hasta casi hubiera preferido que Obama perdiese en el estado de Maine (IPA: /ˈmeɪn/).
Maine viene del francés y aunque no es escusa, no creo que Gabilondo sea precisamente el periodista que más se equivoca. Yo veo mucho más grave que Miami que es un nombre español se pronuncie Mayami. De todas formas mejor no hablar de los informativos de una y otra cadena… Ya que me pongo nervioso…
Pues me viene al pelo este post del amigo Vicent, ya que justamente me apetecía escribir sobre la última entrega del Harry Potter, es decir, escribir sobre el tema de la mediocridad.
Parece que por fin se termina esta horrenda seríe de pseudo-literatura para cretinos. Hoy sale el último cagallón. Ya se encargan todos los canales de televisión de hacerle publicidad (imagino que previo pago de la editorial, of course) al engendro. Menudo alivio, amigos, menudo alivio.
Ahora bien, considero, desde mi humilde opinión, que el mal ya está hecho. Son muchos años de bazofia inmunda infligida a nuestros hijos y sobrinos. La mierda se expande, como si de un virus ébola se tratara. La mierda siempre se expande con facilidad, bien lo saben también los canales televisivos, incluidos los públicos, que ofrecen la mierda para atraer las moscardas.
¿Que por qué digo esto? Pues porque a nadie con dos dedos de frente se le puede escapar que todas las horas que alguien pasa leyendo la bazofia potteriana, deja de pasarlas leyendo literatura de verdad. Es una verdadera lástima. Entre las video-consolas, la LOGSE y el Harry Potter de los cojones, hemos criado una generación de autènticos subnormales profundos, que ya ningún logopeda ni psicólogo gestáltico podrá recuperar en el futuro, porque cuando el árbol crece torcido desde el principio, luego ya no hay manera de enderezarlo.
Nuestra juventud crece, por esta y por otras razones, cada vez más torcida, y más adicta a la telemierda y la literatura mierdosa. Eso por no hablar de la música basura, tipo Enrique Iglesias, Beyoncé, Ricky Martin, David Bustamante, el Bisbal y la madre que los parió a todos. En otra dimensión basuril (en el inframundo?) estaría el regetón que cita Vicent, y el hip hop “gangsta” de pelocepillos de encefalograma planísimo. Esas son las nuevas generaciones, esa es su cultura.
Que Dios nos pille confesados, compadres.
Reconozco mi parte de culpa en este artículo en lo tocante a los laísmos, porque como madrileña más de una vez habrás comprobado que se me escapan algunos. Mea culpa…
Y luego respecto al reggaeton… es una música horrible, a mi gusto. Nunca me ha gustado, es machacona, cutre, básica y con letras de juzgado de guardia. No me extraña que tenga tanto éxito en este país.
Yo también me vuelvo intolerante. De hecho creo que lo soy demasiado, mi costilla me lo advierte. No tolero la gente que canta o grita por la calle, ni la gente que grita por el móvil, ni los que ponen la música en el metro en el móvil, ni los comportamientos maleducados…
Joan.- Yo se que lo haces para picar al personal, pero si Harry Potter hace que la juventud se acerque a la lectura bienvenido sea.
Lucinda.- Tú lo que no soportas son los ruidos en general… No vengas a Valencia en fallas, acabarás furiosa.
“No permito que cuestionen verdades absolutas como que el catalán y el valenciano sean el mismo idioma” y “que me impongan un pensamiento único ¡NO!” se contradicen.
Señor anónimo. Una verdad absoluta no puede ser impuesta, porque es la verdad y punto, las verdades se imponen por su propio peso. Imponer que la tierra es cuadrada es absurdo, porque el hecho de que la tierra es redonda es universal e indiscutible. A mi no me gusta que me impongan estar a favor o en contra del aborto por ejemplo, parece que todos debamos pensar igual. Hay partidos donde se puede discrepar y en otros solo puedes aceptar las premisas de alguien. Yo quiero tener el derecho de discrepar, pero cuestionar verdades absolutas es simplemente irracional.
No se dice “gaget”, se dice “cachivache”!