Quiero entrar a tu garito con zapatillas
vicentmarco February 29th, 2008
Título de canción repetitiva, subproducto del pop más comercial, destinado a cautivar a adolescentes iletrados, y de estribillo pegadizo como el calor enfermizo de un día de agosto en Yemen.
Dicho esto, es cierto que algunos locales de ocio tienen muy en cuenta los zapatos que calzas a la hora de permitir tu entrada. Ayer mismo tuvimos una escena de “no, tú no puedes pasar”, o lo que es lo mismo: “este local de moda pijo, al que has venido muchas veces, hoy es demasiado bueno para ti porque no llevas zapatos, y aunque el que viene detrás lleve unos zapatos de 15 euros de los chinos, para lo único que uso la neurona que me queda es para diferenciar zapatos de las zapatillas, así que él entra, y me da igual que tú lleves unas Munich de 180 euros, son zapatillas, muy bonitas doraditas eso sí, pero me quedo con los zapatos cutres que hicieron 3 inberbes hambrientos en algún rincón de China”.
Este criterio de selección es complicado de entender, me ha pasado en Paris, Valencia, Madrid, Santander, Italia, y tengo entendido que también pasa en Barcelona o Sevilla (aunque aquí extrañamente los jóvenes salen de fiesta con traje)… Y ciertamente no entiendo a que responde ese criterio. Los zapatos de hombre que se venden en el 98% de los negocios son horribles, y lo digo yo que soy un fanático de los zapatos. En cambio en el mundo de las zapatillas, hay mucho más diseño, moda, innovación. Marcas como Asics o Le Coq Sportif, se han actualizado y hacen modelos preciosos. Las Adidas clásicas, las Vans, las Munich, las Gola, y algunos modelos Puma, son todos un buen ejemplo de como ir cómodo, sin descuidar la imagen. Y si precisamente de eso se trata de imagen, yo no permitiría entrar a gente con el jersey anudado en el cuello, los zapatos náuticos sin cordones y el pelito acicalado con la raya al lado… Pero yo no soy segurata, así que sólo puedo animar a los porteros del mundo a unirse contra los criterios de selección irracionales, patéticos, absurdos, necios y desatinados, para instaurar en nuevo y único criterio de selección: los que van de chulos por la vida, no entran y punto.
¡¡¡Yo quiero que vaya un freak!!! 

Hace ya varios años, participé en una conversación que todavía hoy recuerdo muy bien. Hablábamos de los actos propios de cada época, y especialmente de las cosas que dejaríamos de hacer cuando llegáramos a los 40. El promotor de la discusión mantenía que a los 40 podías hacer absolutamente lo mismo que a los 20, los 25 o los 30. El resto de los allí presentes mantenía que no se podría “desfasar” como se hacía en aquel entonces y que la “farra” no podría ser la misma… Pero se quedaba ahí toda la discusión.
Este bonito deporte olvidado por los informativos nacionales, a pesar de ser uno de los que más éxitos nos reporta, ha cobrado últimamente un poco de protagonismo. Y todo ha sido gracias a Pau Gasol, que se ha convertido por méritos propios en un referente a nivel nacional de la excelencia deportiva. Ahora bien, la gente no tiene ni idea de como funciona el baloncesto en general y la NBA en particular. Afirmaciones del tipo: “Ahora se va a forrar, seguro que le pagan mucho” o “Ya verás como le va a costar ser titular”, demuestran un desconocimiento profundo del baloncesto americano.