UNIFORMIDAD
vicentmarco January 7th, 2008
No me gustan las cosas uniformes.
Yo tengo la manía de fijarme mucho en las dentaduras de las personas. Cuando hablo con la gente suelo mirar a la boca más que a los ojos, y como soy de naturaleza observador rápidamente detecto imperfecciones, piercings, cambios de aspecto, o aparatos. Y precisamente los aparatos dentales son uno de mis principales enemigos, me explico. He desarrollado, fruto de tanta observación, un gusto por las bocas bonitas, las sonrisas contagiosas, y los labios sugerentes. Mucha gente cree que pasando por dentistas y centros de belleza se consiguen esos efectos, y están más que equivocados. Bocas personales, con algún diente mal alineado no tienen porqué ser feas. Es más muchas bocas en las que sobresalen los caninos o los incisivos son mucho más sugerentes que las bocas UNIFORMES que salen de la factoría “dentista”. Muchas bocas bonitas son inexcusablemente estropeadas a base de hierros que te dejan con bocas homogéneas, planas, impersonales, anodinas…
Hace poco fui a ver un piso reformado, y como si de una dentadura se tratara: sus dueños habían cambiado puertas enormes de movila, por puertas estándar con tiradores dorados; suelos de mosaico, por un gres de dudoso gusto; paredes lisas por toneladas de goteelé; y techos altos con vigas de madera, por tallas de escayola… ¡Qué horror!. Para que malgastar el dinero en semejante reforma. Habían convertido una casa antigua, con personalidad, con estilo, en definitiva una casa única, en un piso uniforme e insípido.
Uniformizar en general es dañino. Conseguir mentes uniformes, pensamientos uniformes, físicos uniformes, tallas uniformes, ideas uniformes… Es propio del fascismo. Por eso no me gustan los uniformes escolares, ni los uniformes militares, ni los uniformes laborales, ni los partidos uniformes donde no existe el diálogo, y prevalece la idea simplificada que marca algún “jefe de campaña”.
El que si debería uniformizarse es el VCF…
Bueno, yo personalmente estoy de acuerdo con *algunas* formas de uniformidad. No siempre es tan mala. Fomenta cierto tipo de orden… que no tiene porqué ser fascista ni siquiera parecérsele en nada a algo tan autoritario.
(¡Y yo también me fijo en lo de las bocas!)