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	<title>Comentarios en: Radio Marca o Radio Explotación</title>
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	<description>Joyas en forma de noticias que circulan por el mundo</description>
	<pubDate>Wed, 07 Jan 2009 11:57:34 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Kike</title>
		<link>http://www.incensurable.com/2007/11/07/radio-marca-o-radio-explotacion/#comment-13205</link>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Apr 2008 04:23:27 +0000</pubDate>
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		<description>Manipulación, con M mayúscula

La M mayúscula, de color rojo, tosca -quizás como muestra de su literatura-, sobre fondo blanco, trasfondo de todo lo que contiene, a veces de lo que le gustaría contener, y este es el caso.

La M que es letra de arranque de muchas bellas palabras se convirtió, allá por el 38, en la inauguración de un periodo oscuro para una profesión que nació con espíritu noble, osado y afán reivindicativo.

La M, con pretensiones de revelar los éxitos del ser humano, de simbolizar el esfuerzo y la consecución de la victoria, pronto se convirtió en una M a la que le faltaba un Real para ser más papista que el papa o su blanca indumentaria. Hoy les sobran Reales y les falta realidad.

La M que disimulaba como uno más en el kiosko no tardó en permutar a novela de ciencia ficción cuyo único argumento transcurría en una lejana galaxia, dónde el césped se podía convertir en oro y en torres, la incisiva verdad en dulce fantasía y el delito en abominable complacencia.

La M como gozo del lego que necesita escapar de la hipoteca del piso y las letras del coche, aunque sea a lomos de falacias incontroladas y deplorable hipocresía que sin ellos quererlo van ganando más enemigos, incluso entre los que ganan ventaja con tan dantescas falsías.

La M que inaugura la palabra que todo deportista trata de vencer con esfuerzo y afán de superación, hoy ha terminado por convertirse en la M que inaugura la palabra en primera página del catálogo escatológico de pretensiones periodísticas.

La M, dónde hoy tocaba arremeter contra los que siguen compitiendo y animando con vehemencia a pesar de cabildos, presidencias deshonestas y vilipendios varios, se ha encontrado con lo que no podía imaginar, pero merecía hace tiempo. Hoy, algunos de los de la otra acera, los siempre beneficiados, los asiduamente entronizados, se han cansado de pésimas mentiras y han convertido los comentarios del embuste en un repertorio de definiciones al deshonroso acto de manipular en portada.

La M, la M de Manipulación, la M de Mentira, la M de Mácula, la M de Malicioso, la M de Malintencionado, la M de Mordaz, la M de Maleducado, la M de Mierda, la M de MARCA.

Por no hablar de la HONESTIDAD de la "línea editorial".</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Manipulación, con M mayúscula</p>
<p>La M mayúscula, de color rojo, tosca -quizás como muestra de su literatura-, sobre fondo blanco, trasfondo de todo lo que contiene, a veces de lo que le gustaría contener, y este es el caso.</p>
<p>La M que es letra de arranque de muchas bellas palabras se convirtió, allá por el 38, en la inauguración de un periodo oscuro para una profesión que nació con espíritu noble, osado y afán reivindicativo.</p>
<p>La M, con pretensiones de revelar los éxitos del ser humano, de simbolizar el esfuerzo y la consecución de la victoria, pronto se convirtió en una M a la que le faltaba un Real para ser más papista que el papa o su blanca indumentaria. Hoy les sobran Reales y les falta realidad.</p>
<p>La M que disimulaba como uno más en el kiosko no tardó en permutar a novela de ciencia ficción cuyo único argumento transcurría en una lejana galaxia, dónde el césped se podía convertir en oro y en torres, la incisiva verdad en dulce fantasía y el delito en abominable complacencia.</p>
<p>La M como gozo del lego que necesita escapar de la hipoteca del piso y las letras del coche, aunque sea a lomos de falacias incontroladas y deplorable hipocresía que sin ellos quererlo van ganando más enemigos, incluso entre los que ganan ventaja con tan dantescas falsías.</p>
<p>La M que inaugura la palabra que todo deportista trata de vencer con esfuerzo y afán de superación, hoy ha terminado por convertirse en la M que inaugura la palabra en primera página del catálogo escatológico de pretensiones periodísticas.</p>
<p>La M, dónde hoy tocaba arremeter contra los que siguen compitiendo y animando con vehemencia a pesar de cabildos, presidencias deshonestas y vilipendios varios, se ha encontrado con lo que no podía imaginar, pero merecía hace tiempo. Hoy, algunos de los de la otra acera, los siempre beneficiados, los asiduamente entronizados, se han cansado de pésimas mentiras y han convertido los comentarios del embuste en un repertorio de definiciones al deshonroso acto de manipular en portada.</p>
<p>La M, la M de Manipulación, la M de Mentira, la M de Mácula, la M de Malicioso, la M de Malintencionado, la M de Mordaz, la M de Maleducado, la M de Mierda, la M de MARCA.</p>
<p>Por no hablar de la HONESTIDAD de la &#8220;línea editorial&#8221;.</p>
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