Xest o Cheste
vicentmarco November 5th, 2007
IMPRESIONANTE. Si te pasas por esta localidad valenciana durante cualquiera de los días en que se celebra el gran premio vas a alucinar. No se como pueden caber tantas motos en un espacio tan pequeño; como todas las casas se convierten en bares, tiendas, almacenes u hoteles improvisados; como las calles se transforman en pasarelas de cascos, chupas y guantes de cuero; y como cualquier rincón sirve para exhibiciones de testosterona, inconsciencia, y peligro. Todo esto aderezado por el ruido ensordecedor de miles de caballos, a los que acompañan sus hijos los caballitos de una rueda, y un olor a combustible sólido desperdiciado y a gomas chamuscadas por la erosión desmesurada.
Lo más impresionante del asunto es el hecho de que hay gente que condiciona sus vacaciones a las fechas de los grandes premios de motociclismo, y hacen de su “moto” un modo de vida paralelo a su rutina laboral. Los hay que acampan en cualquier lugar, los hay que viajan desde Coruña o Cádiz, o incluso que vienen desde el extranjero. Hay quien se hospeda a más de 100 kilómetros del pueblo y aún así vuelve al hotel al acabar la fiesta, y quien no duerme en todo el fin de semana, incluso los hay que van a romper su moto o simplemente acaban rompiéndola.
Entre tanta gente también hay curiosos, vecinos, aficionados, amantes de las motos, fotógrafos, mecánicos, y un amplio dispositivo de policías y seguridad privada. Y los unos o los otros acaban cada año pagando tanta emoción desbocada con muertos. Un altísimo precio para una fiesta, de muchos centímetros cúbicos, en un pueblo demasiado “gripado”.