vicentmarco May 4th, 2007
Hacía mucho que no escribía nada… pero hoy tengo el día libre así que se me acabó la excusa de que no tengo tiempo.
Yo no he salido nunca por Malasaña, (Lo tengo en la lista de tareas pendientes), pero es triste que se produzcan altercados como estos. El botellón, que para mi es una práctica poco recomendable, no es más que la consecuencia a la falta de alternativas de ocio, a los precios abusivos de los locales, y a la necesidad de estar en grupo como borreguitos.
¿Quién no ha hecho alguna vez botellón? Eres joven no tienes mucha pasta, y la noche es larga… además hace buen tiempo en la calle y no coges el coche, pues haces botellón antes de ir al local de siempre… Luego creces, emborracharse pierde emoción y sentido, y si tienes que tomarte una copa, pues te la tomas en el mismo local y punto. Así que entiendo a quien practica el emborrachamiento masivo en plazas y parques, aunque es un problema y grande, para los vecinos (ruidos y basuras), y para las neuronas de los participantes. Pero eso no da derecho a nadie, para saltarse la ley y liarse a porrazos contra los chavales.
El ayuntamiento de Gallardón, combatió el botellón pese a ser legal: “El artículo 30 de la Ley de Drogodependencias y otros Trastornos Adictivos, aprobada durante el Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, recoge en su artículo 30 apartado 3, que se permite beber alcohol en la calle “en días de feria o fiestas patronales”. El día 2 de mayo es festivo y se conmemora el Día de la Comunidad de Madrid.”
Los policías que no iban preparados para los disturbios (sin casco ni escudo) se llevaron algún que otro tortazo, pero los chavales que estaban cumpliendo la ley no tienen porqué aguantar palizas, porque algún amigo de un concejal caprichoso no pudiera dormir esa noche. El resultado: gente herida, (algunos sólo pasaban por allí), mobiliario urbano destrozado (incluso en mi calle, Vicente Ferrer… estoy triste), contenedores quemados, calles cortadas, más basura y ruidos del que pretendían evitar… Han conseguido que la gente se pase de la bebida a la violencia, enhorabuena.
Si quisieran evitar el botellón, se organizarían verbenas, torneos deportivos en los polideportivos públicos, se abrirían las piscinas por la noche, se multaría a la gente por mear en la calle, y se educaría a los jóvenes para que supieran de los peligros del alcohol.